lunes, 30 de marzo de 2009

Zona escolar en Valencia









El murciélago es el animal heráldico de Valencia por antonomasia. Según la leyenda los árabes lo domesticaban y lo empleaban para mantener a raya a los mosquitos de los terrenos pantanosos cercanos a la ciudad de Valencia.

En la época de Jaume I un profeta árabe auguró que mientras el murciélago del dueño de la ciudad pudiera volar todas las noches la ciudad se mantendría en poder musulmán.

Las tiendas de las tropas del rey Jaime I estaban acampadas en el arrabal de Ruzafa, fuera de la muralla de la ciudad de Valencia, a la cual habían sitiado para arrebatársela a los musulmanes.

Fue por entonces cuando un murciélago hizo el nido en la parte alta de la tienda del rey como si quisiera coronarla y augurar la victoria de Jaime I. El rey ordenó que no le asustasen, sino que le complacieran para que estuviese a gusto en el campamento.


Una noche que el ejército cristiano dormía tranquilo y confiado se oyó cerca de la tienda del rey un extraño golpear de tambor. Un soldado le despertó, alertándolo. Enseguida llamó a sus capitanes para que diesen orden a los guardias de extremar la vigilancia. Entonces se dieron cuenta de que los moros estaban cerca del campamento, y dieron la alarma.
Todos los soldados se levantaron rápidamente y tomaron las armas. Se entabló una feroz batalla, en la cual el ejército moro tuvo muchas bajas y se retiró.


Después de la lucha, el rey quiso premiar al que les había avisado con golpes de tambor. Grande fue su sorpresa cuando supo al final que el aviso lo había dado el murciélago. El animalito se había dejado caer con todas sus fuerzas, muchas veces hasta que consiguió despertar al rey. Como premio a su decisiva ayuda, Jaime I hizo poner el murciélago en la parte más alta del escudo real y en el de la ciudad de Valencia.

Otra leyenda explica de diferente forma la relación del rey Jaime I con el murciélago. Un murciélago hizo el nido en el sombrero de hierro del rey Jaime, es decir, en la pieza de la armadura que cubría la cabeza. Al día siguiente cuando Jaime I se levantó y al ir a colocarse el sombrero de hierro, vio dentro al animalito con su cría. El murciélago simboliza la cualidad de la precaución y la vigilancia contra los peligros. Por eso el rey pensó que algún peligro le amenazaba. Se puso en guardia y descubrió que los moros estaban escondidos para sorprender al ejército cristiano, cosa que pudo evitar gracias a la valiosa ayuda del murciélago.

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